Santa Elena y sus 155 años de historia a orillas del Paraná

La ciudad celebró un nuevo aniversario este 2 de octubre. El acto oficial se previó para la mañana y un festival, con artistas invitados, fue organizado para acompañar una jornada de encuentro y celebración

Por Vicente Suárez Wollert

Santa Elena conmemoró 155 años de una historia atravesada por transformaciones, trabajo, crecimiento, dificultades y una permanente capacidad de reconstrucción. Este 2 de octubre, la ciudad volvió a encontrarse para celebrar un nuevo aniversario, recuperando una fecha que forma parte de su identidad y que se reconoce como referencia para la conmemoración de su fundación.

El acto oficial estuvo previsto para las 11:00 horas, en el marco de una jornada destinada a recordar el camino recorrido y poner en valor el patrimonio histórico, cultural y social construido por generaciones de santaelenenses. Por la tarde, a partir de las 17:00, fue organizado un festival con artistas invitados, que buscó extender la celebración y generar un espacio de encuentro.

La fecha del 2 de octubre remite a un documento de 1871 que fue tomado como referencia para establecer la fundación oficial de Santa Elena. Se trata del convenio celebrado en Buenos Aires por los hermanos Eustaquio y Norberto de la Riestra junto a Federico González, mediante el cual acordaron establecer un negocio de saladero en terrenos situados sobre el río Paraná, en el departamento La Paz. El contrato fue firmado el lunes 2 de octubre de 1871.

La propia historia de Santa Elena permite comprender que no existe un único momento fundacional. Como se señala en la obra Un siglo y medio, la ciudad no cuenta con un acta de fundación oficial y su conformación fue resultado de una sucesión de acontecimientos anteriores y posteriores a 1871. El documento encontrado en 1970 fue adoptado como fecha oficial y, desde entonces, el 2 de octubre se convirtió en el punto de referencia para celebrar el aniversario.

La actividad industrial fue decisiva en la conformación de la comunidad. En las últimas décadas del siglo XIX, Eduardo Kemmerich y Walther Giebert desarrollaron un emprendimiento vinculado a la producción de extracto de carne en el antiguo saladero. En 1909, la fábrica y parte de los terrenos fueron adquiridos por la Sociedad Argentina de Establecimientos Bovril Limitada. Durante 63 años, el frigorífico fue uno de los principales motores económicos de Santa Elena y su presencia dejó una huella profunda en la arquitectura, las instituciones y la vida cotidiana.

En 1950, mediante el decreto 422, Santa Elena fue declarada municipio de primera categoría, con una población de 6.828 habitantes. En 1951 se realizaron elecciones y en 1952 asumió el primer intendente elegido por voluntad popular, Alejandro Enrique Renaud. A partir de entonces comenzó una nueva etapa de consolidación institucional y transformación de la infraestructura urbana.

Pero la historia también está atravesada por momentos de enorme dificultad. El 6 de abril de 1972, la administración inglesa anunció el cierre definitivo de la fábrica, dejando a 2.000 empleados sin su fuente de trabajo y a otros 600 obreros vinculados a las estancias en la misma situación. La conformación del Frigorífico Regional Santa Elena permitió recuperar la actividad. En 1984, ante una nueva crisis, los trabajadores tomaron las instalaciones para evitar su vaciamiento y el 3 de septiembre de ese año la fábrica volvió a funcionar bajo una administración vinculada al Gobierno de Entre Ríos. Sin embargo, los problemas reaparecieron y en 1992 se anunció el cierre definitivo del frigorífico.

Frente a esas circunstancias, Santa Elena buscó nuevos horizontes. La educación, la cultura, el deporte y el turismo adquirieron un papel cada vez más importante, junto con el crecimiento de instituciones, clubes y organizaciones sociales.

El turismo comenzó también a ocupar un lugar relevante. Desde la década de 1970 cobraron impulso iniciativas destinadas a poner en valor los paisajes, el río y las expresiones culturales locales. En 1974 se realizó la primera edición del Festival de la Chamarrita Entrerriana, impulsado por Dardo Pablo Blanc junto a los Hermanos Cuestas y con la participación del gobierno municipal de entonces. Con el tiempo, la celebración alcanzó el rango de Fiesta Provincial. El centenario de 1971 también ocupó un lugar destacado en la memoria local. Bajo la consigna “Transitando un siglo de progreso”, la ciudad realizó desfiles, inauguraciones, bailes y celebraciones civiles y religiosas, además de colocar un monolito con una cápsula del tiempo destinada a las generaciones futuras.

A 155 años de aquella fecha que la historia tomó como referencia, Santa Elena vuelve a celebrar mirando su recorrido. La historia de la ciudad también está presente en las experiencias de quienes trabajaron, fundaron instituciones, enseñaron, participaron de fiestas populares y construyeron sus hogares.

Cada aniversario constituye una oportunidad para recuperar esa memoria colectiva y proyectarla hacia el futuro. La conmemoración del 155 aniversario permite volver sobre una historia que comenzó mucho antes de 1871 y que continúa escribiéndose a través de sus habitantes, sus instituciones y las nuevas generaciones.

Este 2 de octubre, el acto oficial marcó el momento central de la conmemoración institucional, mientras que el festival con artistas invitados fue preparado para dar continuidad a una jornada pensada para compartir y celebrar. Una nueva oportunidad para que Santa Elena se encuentre alrededor de su historia, de sus expresiones culturales y de aquello que, a través del tiempo, fue construyendo su identidad como ciudad.

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